Tuesday, September 3, 2019

Jesús rompe la ley

Jesús: profeta y rebelde
Antes, cuando se hablaba en las iglesias sobre cuál era la meta principal del programa de educación cristiana no era problemático afirmar que una de las razones era llevar a las personas a conocer, amar y seguir a Jesús. Sin embargo, en los tiempos que estamos viviendo, quizás debemos preguntarnos a qué Jesús queremos que nuestra gente siga.

Me explico. Una de las preocupaciones que tengo en estos momentos surge al percibir que algunas personas afiliadas a la iglesia están tratando de «domar» el espíritu indomable de Jesús. El Jesús de amor o el Jesús amigo ha sido enfatizado de tal manera, que el Jesús profeta y rebelde queda invisibilizado ante los ojos de la iglesia y del mundo. Cuando leo las críticas de personas no afiliadas a la iglesia o no creyentes, veo críticas al Jesús personal, que vino solamente a salvarme a mi y a ti. Pero no creo que Dios se haya hecho humano simplemente para que yo aceptara a Jesús como salvador personal, sino a salvar, redefinir y a reformar sistemas y culturas humanas que no viven de acuerdo a los valores del reino de Dios. Por eso, cuando veo pasajes como Lucas 13:10-17 pienso en que debemos tener cuidado con el Jesús que presentamos al mundo.

En este pasaje, el acercamiento tradicional ha sido prestar atención a lo que Jesús hace por la mujer encorvada. Él ve a una mujer que ha estado encorvada por 18 años y la restaura. La conclusión del sermón es que Jesús puede sanarnos, o si queremos dar más simbolismo teológico a la historia, puede enderezar o poner en orden nuestras vidas encorvadas. Sin embargo, estos acercamientos sirven a la ola de individualismo en la que nada nuestra sociedad desde hace unos cuantos años. 

Jesús viene a salvar, no solo a la mujer encorvada, sino al sistema que la ha estado ignorando y rechazando por 18 años. Y es que Jesús es mucho más intencional de lo que pensamos, y tiene una agenda escondida que en ocasiones no miramos o no queremos mirar. Lucas menciona dos detalles importantes que no debemos ignorar en este pasaje... porque los escritores usualmente mencionan estos detalles para revelar múltiples motivos y propósitos en una historia.

Jesús en la sinagoga
Lucas comienza el pasaje estableciendo contexto: «Jesús enseñaba en una de las sinagogas en el sábado».  Usualmente, cuando una persona quiere hacer algo sin que nadie lo sepa, no va a un lugar público a hacerlo. Jesús fue a la sinagoga que era el lugar central de la vida judía de su tiempo. Allí se reunían los jefes de su comunidad. Era el lugar de noticias y de autoridad. Por lo tanto, lo primero que Lucas nos comunica es que Jesús no esconde su ministerio. Su interés no es que lo que está haciendo sea un movimiento clandestino, sino que quiere que sus palabras y sus acciones sean parte de la fibra de su comunidad.

Lo segundo que Lucas nos dice es que Jesús estaba enseñando en el sábado. El sábado, es también conocido como el Día del Señor o Día de reposo. Esta celebración es parte del ADN de la religión judía y es uno de los diez mandamientos que Dios da a su pueblo a través de Moisés. El mandamiento es uno de los más largos y detallados: «Acuérdate del día sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día será sábado para el SEÑOR tu Dios. No harás en él obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu animal, ni el forastero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días el SEÑOR hizo los cielos, la tierra y el mar, y todo lo que hay en ellos, y reposó en el séptimo día. Por eso el SEÑOR bendijo el día sábado y lo santificó» (Éxodo 20,8-11).

De acuerdo a algunas páginas de internet de la comunidad judía, había 39 cosas que la gente judía no debía hacer en el sábado, entre ellas: sembrar, arar, cosechar, atar gavillas (muchas cosas relacionadas con la cosecha); hacer dos bucles, entretejer dos sogas, dividir dos sogas (y cualquier cosa que tenga que ver con el uso de las dos sogas, no pregunten por qué); capturar un venado o cualquier preparación de dicho venado; escribir dos cartas, borrar para escribir dos cartas; construir, derribar, extinguir, encender, golpear con un martillo, etc.

Obviamente, cuando recibimos mandamientos y leyes, una de las primeras cosas que el ser humano hace es interpretar esa ley para ver que aplica y que no. Hay que preguntar de qué obras está hablando Dios. Hay que averiguar cuál es el periodo específico de tiempo (horas, minutos, segundos). Hay que decir cuáles son las implicaciones de reposar. Nos gozamos en encontrar ambigüedades y tecnicismos, fisuras o resquicios. Dentro de lo blanco y negro, nos gusta buscar lo gris. Recuerdo un pensamiento del Rvdo. Dr. David Cortes Fuentes que afirma algo como que Dios nos había dado 10 mandamientos... y que el ser humano los había convertido en más de 300. Sólo Jesús pudo venir a recordarnos que todos nuestros inventos legales pueden ser resumidos en dos mandamientos: Ama a Dios y ama a tu prójimo.

Así que, cuando Jesús restaura la vida de esta pobre mujer que ha estado doblada durante 18 años, él doblega la ley para hacerlo (esta es una traducción de la Rvda. Magdalena García de un juego de palabras en las que pensé en inglés: Jesus heals the bent over woman by bending the rules). Y la reacción del líder de la sinagoga no nos debe sorprender: el principal de la sinagoga se enojó (otras versiones usan palabras como se enfureció, se puso furibundo o se indignó) y dijo, «Seis días hay en la semana en los cuales se debe trabajar. Vengan, pues, en estos días y sean sanados, y no en el día de sábado». Noten que el principal de la sinagoga no le habla directamente a Jesús. A eso le llaman triangulación en  dinámicas familiares: una situación en la que un miembro de la familia «no se comunica» directamente con otro miembro de la familia, pero sí se comunica con un tercer miembro de la familia. También podríamos llamarle intimidación o chisme. El principal de la sinagoga no se atreve a hablarle directamente a Jesús.

La realidad es que, si nos ponemos a pensar, Jesús pudo haber esperado para no causar tanto revuelo. Si la mujer había esperado 18 años, pudo haber esperado un día más. Jesús pudo haber hecho este milagro en otro lugar que no fuera la sinagoga. Sin embargo, Jesús no vino solamente a este mundo a dar gracia y sanidad individual, sino que vino a impactar todas las estratas de la creación. Y por lo tanto, vino para romper las leyes que no estaban funcionando de acuerdo a la voluntad de Dios para el mundo. Y él doblego las reglas, cada vez que estás tenían como resultado la injusticia y la muerte, y no la a justicia y la vida.

Nuestro concepto de la ley
Es irónico que después de la llegada de Jesús al mundo, todavía la humanidad tiene problemas con su concepto de la ley vs. los valores del reino de Dios. Esto es así porque todavía nos inventamos leyes que son injustas y que nos llevan a encarcelar, empobrecer y oprimir a sectores específicos de la comunidad. Estas son leyes que llevan a situaciones de oscuridad y muerte.

Hay ocasiones en que nos inventamos leyes que años después nos hacen reír. Por ejemplo, aquí en Kentucky, hay leyes que afirman que una persona, por ley, debe bañarse una vez al año, que una mujer, por ley, puede casarse con el mismo hombre solamente tres veces, y que es ilegal cazar cualquier animal desde la ventana de un carro en movimiento, exceptuando las ballenas... uno puede dispararle a una ballena desde un carro en movimiento en Kentucky.

A pesar de que sabemos que hay leyes ridiculas y hasta malas, seguimos enseñando a nuestros hijos e hijas que romper la ley es malo, sin agregar que en ocasiones hay leyes que deben ser cambiadas y retadas, porque han traído confusión, favoritismo y sufrimiento a las personas. El gobierno, tanto nacional como estatal de los Estados Unidos ha pasado leyes que le han quitado tierras sagradas a la población nativo-americana, que han metido a la comunidad japonesa en campos de confinamiento, que le han prohibido el matrimonio a personas de diferentes colores de piel, que han limitado el derecho al voto a las mujeres y la comunidad afro-americana y que han cuartado los derechos de la comunidad LBGTQ+, entre otras. Muchas de estas leyes han cambiado porque se han levantado voces proféticas que las han cuestionado. Más sin embargo, seguimos levantado el asunto de la legalidad, cada vez que queremos salirnos con nuestro punto de vista, como cuando hablamos del derecho a tener armas o del tema de la inmigración. La ley humana no es perfecta y nunca lo será. La ley humana debe ser medida con la vara que propone el Jesús profeta y rebelde.

Jesús, el profeta rebelde le contesta al principal de la sinagoga de esta manera: «¡Hipócrita! ¿No desata cada uno de ustedes en sábado su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Y esta, siendo hija de Abraham, a quien Satanás ha tenido atada por dieciocho años, ¿no debía ser librada de esta atadura en el día de sábado?». El líder de la sinagoga es un hipócrita por defender una ley que permite que demostremos compasión por un animal, mas no permite que demostremos la misma compasión por una mujer enferma.

El sábado: Una celebración de vida
Jesús, el profeta rebelde que rompe la ley nos reta a mirar las leyes a nuestro alrededor y a discernir si son leyes de vida o leyes de muerte. Nos reta a evaluar si son leyes de celebración o leyes de luto... y también nos llama a no quedarnos en silencio, a no escondernos y a defender el lado de la vida y la celebración.

El Rvdo. Noe Juarez, en su comentario sobre este pasaje nos recuerda estas palabras del teólogo Darío López Rodríguez que describe este milagro de Jesús «en el día de reposo como un culto verdadero, como una celebración de la vida». Él dice que «La sanidad de una mujer enferma, deja constancia que el día de reposo es tiempo para celebrar la vida». La ley judía había convertido el día del reposo en un día de legalismo y de ambiguedad, en donde una mujer podía permanecer atada y un animal podía ser desatado. Al lidiar con las injusticias legales de este mundo, Jesús nos recuerda que el verdadero sábado nos invita a celebrar, a bailar, a cantar, nos invita a vivir en libertad y en la paz que solo existe cuando hay verdadera justicia.

Recientemente, en mi país de origen, Puerto Rico, la gente se levantó en contra del gobernador y de su gobierno. La gente levantó su voz ante lo que pensaron fue un comportamiento injusto e indigno. Muchas otras personas hablaron de que el gobernador tenía derecho a permanecer en su puesto porque había sido elegido por el pueblo. Todo era legal. El mismo gobernador dijo que no había roto ninguna ley. Sin embargo, quizás no siguió la más básica de las leyes: Ama a Dios y ama a tu prójimo. Ciertamente, sus palabras lo condenaron. Y el pueblo pidió su renuncia y él... renunció.

Una multitud enorme se levantó para denunciarlo. Levantaron sus voces en público y fueron a la «sinagoga», buscando enderezar a una isla que llevaba encorvada durante mucho tiempo. Sin embargo, y esto me encanta, lo hicieron danzando, cantando, marchando. Lo hicieron agarrando cacerolas, ollas y potes y dándoles a golpes al ritmo de la justicia, la dignidad y la libertad. El pueblo reclamó y celebró la vida a la que tienen derecho. Y espero que los potes sigan sonando, porque hay mucho trabajo por hacer.

Todos estos acontecimientos me recuerdan al Jesús profeta y rebelde, al Jesús que marcha, protesta y doblega leyes y al que enderaza los caminos torcidos de la ambición y el abuso. Y también me recuerdan que, cómo cristiana, tengo que marchar, protestar y denunciar lo que está encorbado, sea gente o leyes... para luego poder anunciar con gozo que la familia de Dios ya ha sido establecida completamente en la tierra.

Thursday, July 18, 2019

Send Him Back!

Send him back!
He dares to criticize Judaism, telling us the laws are wrong.

Send him back!
He challenges Levites and Pharisees in front of the people.

Send him back!
He hangs out with fishermen, with sick people, with SINNERS!

Send him back!
He is a troublemaker and Rome will punish us.

Send him back!
He cries for Jerusalem because he says that it kills prophets.

Send him back!
Because every word he says is the truth, and his words uncover our lies. 

Send him back!
Back to Nazareth, because nothing good comes out of there.

Send him back!
Because he dares to love God, to live God... and denounces us, making us look bad. 

Send him back... back to God the Father... who sees us, what we've become... and cries. 

Jesús rompe la ley

Jesús: profeta y rebelde Antes, cuando se hablaba en las iglesias sobre cuál era la meta principal del programa de educación cristiana no e...