Sunday, March 8, 2015

El camino entre el amor, la lealtad y la amargura


¿Cuándo una mujer mayor ha mejorado su vida a través de sus palabras y acciones? Toma un tiempo para pensar en esto. Después, hazte otra pregunta. ¿Cuándo una mujer joven te ha dado ánimo?

En ocasiones, es más fácil pensar en una persona mayor que nos ha servido como mentora. Puedo rápidamente mencionar a mi madre u otras mujeres que han sido importantes en mi vida. Sin embargo, quizás pensamos menos a menudo en mujeres jóvenes que han servido para animarnos y llenarnos de la esperanza que necesitamos para hacer cosas que pensábamos que eran imposibles. Yo puedo pensar en dos. Una fue una niña que vio a una adolescente con problemas de auto estima y le ofreció su amistad. La otra, vio potencial en mi cuando estaba teniendo dudas sobre si solicitar el trabajo que tengo ahora y con su insistencia me dio el empujón que necesitaba para hacerlo. Su presencia en mi vida la cambió para siempre. 

El domingo 8 de marzo se celebró el día de los dones de la mujer en la Iglesia Presbiteriana (EE. UU.). No es sorpresivo que se haya escogido el pasaje de Rut como alternativa a las lecturas del Leccionario para la Cuaresma. Después de todo, Rut es uno de los dos libros en la Biblia que tienen nombre de mujer y el único cuyo título menciona a una mujer que no es judía. La celebración de los dones de la mujer nos invita a reconocer los dones de las mujeres de todas las edades, tanto a las que son como Noemí como aquellas que son como Rut. La relación de estas dos mujeres y los dones que las dos demuestran, servirán para que podamos reconocer estos dones en nuestro ser y como estos dones se manifiestan en las circunstancias más inesperadas.

EL CAMINO
El pasaje escogido, Rut 1: 7-22, no nos explica porque es que Noemí se encuentra en Moab. Es posible que lo recuerdes, pero contestemos las preguntas que aparecen en el recurso para este día:

¿Por qué Noemí dejo Moab para regresar a Judá?
La familia de Noemí era originalmente de Judá, específicamente de Belén. Elimeleq, su esposo y sus dos hijos decidieron dejar Judá durante un periodo de inestabilidad política en el cual una hambruna estaba afectando a la población. Es irónico que Belén, en hebreo, significa «casa de pan». La casa de pan no tenía alimentos que ofrecer y la familia decide irse a un país fronterizo llamado Moab,

Moab es una nación con una mala reputación en el Antiguo Testamento. Este pueblo es considerado como enemigo del pueblo de Dios y adoran a diferentes dioses. Además, se involucran en varias guerras con Judá.

Como muchas familias inmigrantes, la familia de Noemí encuentra comida, se establece en una tierra que no es la suya, y sus hijos se casan con mujeres moabitas. Sin embargo, también encuentran sufrimiento. El padre muere y poco tiempo después, los hijos mueren. Noemí queda viuda y al escuchar que las cosas están mejor en Judá, decide regresar a su pueblo natal, a Belén.

¿Por qué sus dos nueras deciden irse con ella?
Es posible que las dos mujeres pensaban que era su obligación acompañar a su suegra. Después de todo, el camino de regreso sería peligroso para una mujer sola y vieja. La otra cosa aquí es que Noemí, según la cultura y la tradición, era más parte de su familia que la propia familia que habían dejado atrás. Después de todo, fueron llamadas a dejar atrás la casa de su madre y de su padre para hacer una nueva familia con sus esposos y Noemí era la madre de sus esposos. 

Noemí, reconociendo que el camino para sus nueras será difícil, trata de convencerlas en dos ocasiones de que regresen a su tierra. Ella, que las ama sinceramente, desea liberarles de su responsabilidad hacia ella y les invita, a través de argumentos lógicos a que vuelvan a su país. Son razones que a nuestros oídos suenan perfectamente razonables:

  1. Ellas necesitan encontrar seguridad para sus vidas y no la podrán encontrar si viajan con Noemí.
  2. Ellas necesitan casarse nuevamente y Noemí no podrá suplirles de maridos.
  3. La situación ha sido más amarga para ella que para sus nueras. Ellas tienen la oportunidad de empezar de nuevo.
  4. La mano de Dios se ha vuelto en su contra y ella no desea compartir el castigo que ella percibe que Dios le está propinando con ellas. 
En la primera ocasión, las dos mujeres siguen empeñadas en seguir a su suegra. En la segunda ocasión, las razones lógicas convencen a Orfa que, con el corazón triste, se despide de su suegra con un beso. Sin embargo Rut... se agarra de ella y le dice que seguirá con ella en el camino.

¿Por qué Rut no se fue con Orfa?
Esta no es una pregunta fácil de contestar. Después de todo, la contestación puede resultarnos ilógica. Para nuestro mundo que tiende a considerar los pros y los contra, la decisión de seguir con la suegra no hace sentido. Rut enfrentará barreras múltiples en una tierra extraña, barreras que son muy conocidas para las mujeres inmigrantes:
  1. Idioma: Podemos imaginarnos que ella tendrá que aprender un nuevo idioma o perfeccionar el conocimiento que tiene del mismo para poder sobrevivir.
  2. Comida: Tendrá que acostumbrarse a nuevos ofrecimientos alimentarios... como muchas de nosotras nos tuvimos que acostumbrar al café de los Estados Unidos.
  3. Reglas sociales: ella no está acostumbrada a las reglas de la sociedad judía.
  4. Religión: es posible que la religión judía le sea familiar, pero no es lo mismo vivir en un lugar en dónde tendrá que adorar al Dios del pueblo de Judá obligatoriamente. 
Ella será una extranjera, considerada por algunas personas como parte del enemigo, mirada con sospecha, con prejuicio, y con miedo. Y entrará en esta nueva sociedad con una viuda que según esta misma sociedad no tiene valor sin un hombre a su lado, siendo ella también una viuda. Al mirar todo esto, podemos preguntar nuevamente... ¿Por qué no regresa con Orfa?

HESED
La contestación más corta es que no regresa porque ama a Noemí. Ese amor, es un amor que va más allá de la simpatía o la bondad. Es un amor descrito en el libro de Rut con la palabra hesed. Esa palabra hebrea es utilizada por Noemí en su primer argumento para convencerlas que regresen: «Que el Señor las trate a ustedes con el mismo amor y lealtad que ustedes han mostrado con los que murieron y conmigo» (NVI). Hesed ha sido traducido en español con las palabras «bondad», «amor», «misericordia», y «gracia». En esta versión de la Biblia se traduce como amor y lealtad. 

Es interesante que, en el libro de Rut, la palabra hesed nunca sale de la boca de Rut. Noemí la utiliza y Boaz también, pero Rut no la utiliza. Sin embargo es ella, con sus acciones, quien mejor refleja el amor y lealtad que es el significado de la palabra. Ella es la que tiene la oportunidad de escapar de una situación difícil y decide quedarse. Ella es la que demuestra amor y lealtad hacía Noemí y haciéndolo, representa el amor y la lealtad de Dios hacia Noemí.

En la contestación de Rut a Noemí, podemos encontrar ejemplos concretos de lo que significa este amor y esta lealtad. John Anh presenta cuatro elementos:
  1. Ruth está decidida a permanecer con Noemí: Aunque no haya una relación de ADN, nada podrá separar a Rut de Noemí. La tragedia, que en unos momentos puede destruir relaciones, hace que esta relación sea más fuerte.
  2. A dónde vaya Noemí, Rut también se quedará con ella: Anh hace una conexión interesante aquí entre la palabra «vivir» y las palabras para denotar murmuración y queja. Esta es la misma palabra en el idioma hebreo que utiliza el pueblo de Israel cuando salieron de Egipto. Implica vivir en un lugar de incomodidad y amargura y con ella Rut está diciéndole a Noemí que vivirá con ella sea en comodidad o incomodidad, en alegría o en la amargura que Noemí está sintiendo.
  3. El pueblo y el Dios de Noemí también serán el pueblo y el Dios de Rut: Aún si ella es rechazada, ella vivirá en solidaridad con Noemí y con su pueblo.
  4. En donde Noemí muera, Rut será enterrada a su lado.
En el libro de Rut, este hesed, este amor y esta lealtad quedarán demostradas en presencia, solidaridad y compromiso aún en la más difícil de las circunstancias. Su amor y lealtad reflejarán el amor de Dios por Noemí y ayudarán a combatir su visión de un Dios que la está castigando, que la está haciendo sufrir y que le está amargando la vida. 

EL DIOS DE AMOR CONQUISTA LA AMARGURA DEL CAMINO
Estaba viendo un programa llamado «Meet the Press», y en uno de los reportajes, el moderador del programa, Chuck Todd, estaba entrevistando al Representante John Lewis, quien marchó en varias ocasiones en Selma, Alabama, junto al Rvdo. Martin Luther King y muchas otras personas por los derechos al voto de la población afro-americana. El recuerda el llamado «Bloody Sunday, un momento en que la policía le dio una golpiza a los manifestantes. En una de las aseveraciones que hace Todd le dice: «Es totalmente justificado que sienta amargura. Amargura en ese momento. Amargura después de 20 años. ¿Sintió amargura en algún momento? Lewis le contesta que él nunca sintió amargura. «¿Cómo?» le pregunta Todd. Lewis contesta: «Yo crecí en un movimiento que aceptaba el camino del amor, el camino de la paz , el camino de la no violencia, y el camino del perdón, como una manera de vivir, y se nos enseño a no caer en la amargura y a perdonar». Él sigue diciendo que a pesar de que muchas personas fueron golpeadas y asesinadas, ellos y ellas siguieron el camino del perdón porque su interés principal era redimir a los Estados Unidos. 

Es muy interesante que el pasaje  termina con Noemí afirmando su opinión de que Dios la ha llenado de amargura. Cuando ella llega a Belén, la gente la reconoce. Ella les pide que en vez de llamarle Noemí (que significa «agradable») le llamen Mara (que significa «amargura»). Ella quiere este cambio de nombre «porque el Todopoderoso ha colmado mi vida de amargura. Me fui con las manos llenas, pero el Señor me ha hecho volver sin nada. ¿Por qué me llaman Noemí si me ha afligido el Señor, si me ha hecho desdichada el Todopoderoso?». Ella sigue percibiéndose a sí misma como una persona llena de amargura, una persona vacía. 

Sin embargo, el versículo 22 afirma... «Así fue como Noemí volvió de la tierra de Moab acompañada por su nuera, Rut la moabita. Cuando llegaron a Belén, comenzaba la cosecha de cebada». En ese versículo 22 descubrimos que aunque la amargura domina la vida de Noemí, el hesed de Dios a través de Rut sigue haciendo su trabajo. Rut está con ella y la cosecha de la cebada, que significa que Dios está proveyendo, está a punto de comenzar. Hay amor, hay amistad, hay alimento, Dios está ahí... no el Dios de castigo y amargura, sino el Dios de amor que utiliza a Rut para enviar su mensaje: Dios puede conquistar toda desesperanza, amargura y amargura, y transformarlas en esperanza, amor y fertilidad.

En muchas ocasiones he visto como la amargura puede conquistar a las personas. De hecho, tenemos una frase en Puerto Rico que habla de que las personas tienen raíces o yucas de amargura. Esa amargura nos puede cegar de tal manera que no vemos la esperanza y el amor. Rut, representado a las mujeres jóvenes y el Representante Lewis nos recuerdan que siempre existe la posibilidad de la esperanza, del perdón, de la solidaridad, del amor y la lealtad. Las dos mujeres, Rosalie y Marielis, que mencioné al principio hicieron lo propio en mi vida. Así que la pregunta es: ¿quiénes son las mujeres jóvenes en tu vida que han servido y sirven como la presencia del amor de Dios en nuestras vidas y que nos recuerdan las posibilidades del amor y la lealtad, dejando a un lado la amargura? Y la segunda pregunta es: ¿cómo podemos ayudar a otras personas en nuestras vidas, como Rut ayudó a Noemí, a romper las ataduras de la tragedia y la amargura y a redimir vidas con el amor de Dios? Todo el mundo ha recibido el hermoso don del amor y la lealtad, del hesed de Dios. ¿Cómo lo viviremos en nuestras relaciones? Que Dios nos ayude a ser su hesed, su amor y su dulzura para el mundo. 





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